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Archive for the ‘Gonzalo Escarpa’ Category

La literatura es un gran juego de palabras. De eso sabe mucho Màrius Serra, el fundador de www.verbalia.com, el país de los verbíboros. Me divierte el cartel que acabo de ver en un blog, que cambia el nombre de Zapatero por el de Zetaparo. También me gustó aquel otro que, trastocando ligeramente el mensaje original, anunciaba oficialmente: “Puerto Rico para los puertorrisueños”.

La hermana bastarda del calambur (que en italiano viene a significar algo así como “bromear con la pluma”) y el juego intencionado ha de ser con seguridad la errata (“caries de los renglones”, según Neruda), que es siempre divertida salvo para el escritor que la sufre y el editor que la vislumbra. Hace poco me topé con un ejemplar maravilloso en un librito que se refería a la famosa obra de MacLuhan como “El medio es el masaje”.

El sabio de la errata es Pepe Esteban. Y a ese animal probablemente autónomo y bivalvo le dedicó hace tiempo su Vituperio (y algún elogio) de la errata, en el que se recogen casos tan intensos como el de aquella e que mudó en o para ofrecer a los lectores de Arroz y tartana, de Blasco Ibáñez, un luminoso “Aquella mañana, doña Manuela se levantó con el coño fruncido”.

Gonzalo Escarpa

Imagen: prensa nacional

Lectura recomendada: Vituperio (y algún elogio) de la errata. José Esteban. Renacimiento.

Link: http://www.literalia.tv/programacion/leer-os-hara-libros/edicion-10.asp

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¿Pero es que de verdad no hay nada nuevo bajo el sol?
¿Carece por completo de sentido seguir trabajando para conseguir la oración más precisa, el verso terminado, la novela perfecta?
Si la verdad es solamente algo que le puede llegar a suceder a una idea, ¿tiene sentido pretenderla?
Y al cabo, ¿qué sentido final esconde la escritura, rodeada de tantos sinsentidos?

Es Cortázar, de nuevo, el que mancha de luz las preguntitas.
Sí, todo está ya dicho -reconoce-, pero vamos a tener que volver a decirlo de nuevo,
porque se ve que nadie estaba escuchando.

Gonzalo Escarpa

En la imagen, Cortázar.

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Cuentan que un enfurecido Borges no dudó en responder airadamente al bisoño reportero que se atrevió a plantearle la preguntita: “¿Y para qué sirven los pájaros, imbécil?”.

Henri Michaux lo tenía muy claro: “La poesía es absolutamente imprescindible, aunque no sepamos para qué”.

Pero realmente es el maestro Chicho Sánchez Ferlosio quien mejor ejemplifica la utilidad de la poesía en el inolvidable retrato que nos brinda de él Fernando Trueba en su remotísimo documental sobre el bardo de los Ferlosio, Mientras el cuerpo aguante. En esta cinta, equiparable por su exacta fusión del ámbito cinematográfico y literario a El desencanto de Chávarri, en la que somos testigos de la bellísima decadencia de la familia Panero, acompañamos a Ferlosio en su deambular por la vida mientras nos va contando algunas anécdotas, como la de las coplas que le escribió al ayuntamiento de Cádiz. Allí se había llegado con Sabina, Krahe, Teresa Cano y Rosa para dar un concierto, que la organización no tuvo a bien pagar sin un buen retraso. Ferlosio se quedó en Cádiz para cobrar las 50000 pesetas prometidas, pero el cobro se retrasaba cada vez más pues el señor Gelos, responsable del mismo, no estaba por allí. Así que Chicho se entretuvo componiendo una letra alusiva. Transcribo, aproximadamente, lo que cuenta:  “Me puse un día a escribir y me salieron unas coplas contando la situación. Y me dije, hombre, se las voy a enseñar al tío que me recibe en el ayuntamiento y que siempre me da largas, para ver lo que piensa. Y le dije: mire, yo en este tiempo, que no tengo nada que hacer, me he entretenido haciendo estas coplas. El tío las leyó y se quedó lívido.Y le dije, bueno, entonces volveré el lunes. Pero, en cuanto leyó las coplas, me adelantaron 10000 pesetas. Unos días después se me ocurrió una musiquilla, y volví al ayuntamiento. Otra vez me querían dar largas, pero le dije: las coplas tienen música (risas).  Y me pagaron aquel mismo día”.

Sí, hubo una época en la que la palabra, acompañada de música, era capaz de propagarse y crecer en la boca de todos, hasta el punto de atemorizar a todo un ayuntamiento. (Hace poco un músico poeta aconsejaba resilabizar esta palabra, y proponía un más adecuado “ay untamiento”).

Aquí va la copla que obró el milagro del pago:

Permítame usted que hable:
yo he venido aquí a cobrar,
si lo piensan demorar,
¿quién se va a hacer responsable?
¿Eh?

No tienen al señor Gelos
y así mi fortuna mengua,
pero lo que es en la lengua
yo tampoco tengo pelos,
¿eh?

En la lengua ni en la pluma,
porque estoy hasta los huevos
de estos políticos nuevos
que el viejo Estado rezuma,
¿eh?

Entre estas blancas paredes
hay mucha negra rutina:
el tiempo que se avecina
no es el de vuesas mercedes,
¿eh?

He pasado varios días
de un tiempo que ya no es oro
pero, pasado, lo añoro
igual que sus señorías,
¿eh?

Si no me pagan les juro
que esto y más se irá imprimiendo
a ver si lo voy vendiendo
y saliendo del apuro,
¿eh?

El propio señor alcalde
deje claro cuanto antes
que el tiempo de los cantantes
no se gasta más en balde,
¿eh?

Gonzalo Escarpa

Imagen: cartel promocional de Mientras el cuerpo aguante

Link: http://www.youtube.com/watch?v=BDj4dF6g654

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Hartos de arte, artívoros, críticos cítricos, artríticos artísticos, público impúdico y periodismo con el oído encendido de odio: nadie se pone de acuerdo aún sobre qué es y qué no es arte, cultura, folclore o vodevil. En fin: los hay que huyen de la polémica optando por una postura radical, esto sí y esto no me vale, luego esto sí es arte y esto no, y los que gozan viendo cómo pelean otros que se indignan frente a las posiciones de los demás. Y tú, ¿te crees que creas?

Orlan (Francia, 1947) ha decidido que no hay mejor soporte para su obra que su cuerpo. Se presenta como “artista carnal”, y entiende el body art como una posibilidad de reflexionar sobre la identidad: lleva años sometiéndose a intervenciones quirúrgicas con anestesia local que ella misma dirige y que modifican completamente su rostro para adaptarlo a los ideales de belleza de la historia de la pintura: hoy día luce la barbilla de la Venus de Boticelli, la frente de la Mona Lisa…
http://www.orlan.net/

Los muy reconocidos hermanos Chapman (Inglaterra, 1962 y 1996) adquirieron 83 grabados originales de Goya pertenecientes a la serie Los horrores de la guerra. Y después pintaron encima máscaras de mono, cabezas de animales y garabatos de todo tipo. Lo más curioso no fue que medio mundo les llamara salvajes, si no que Dalí ya había hecho lo mismo unos años atrás.
http://www.elpais.com/articulo/cultura/hermanos/Chapman/pintan/encima/83/grabados/originales/Goya/elpepicul/20030401elpepicul_5/Tes/

Eduardo Kac (Brasil, 1962) es un experto en telepresencia, biotelemática y arte transgénico. Una de sus obras más conocidas consiste en la implantación de células fosforescentes de una medusa en un conejo llamado Alba. En 1999 se injertó en público un chip en la pantorrilla, similar a los que llevan nuestras mascotas. Para obtener el chip se registró como dueño y animal al mismo tiempo.
http://www.ekac.org/

Las sacerdotisas de Tebas condensaron toda su sabiduría en una máxima que entregaron a los Siete Sabios de Grecia: “conócete a ti mismo”. No es tarea fácil, pero seguro que te viene bien a la hora de conocerte mejor darle vueltas a todas estas propuestas artísticas. ¿Creación, provocación o tontería? ¡Conoce tus ideas!

Gonzalo Escarpa

Imagen: The Rape of Creativity (sobre un grabado de Goya), Chapman Bros.

Lectura recomendada: Pero, ¿esto es arte?, de Cynthia Freeland, Editorial Cátedra. 2003.

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Los datos más académicos nos indican que Pietro de Arezzo nació en el año de la conquista de América, que fue desterrado de su ciudad natal por haber escrito un soneto satírico sobre las indulgencias papales, que se trasladó a Roma, donde se ganó el favor del papa León X por su brillantez e ingenio, y que sus sátiras maliciosas le ocasionaron muchos enemigos, los mismos que consiguieron obligarle a dejar Roma cuando publicó el maravilloso opúsculo de los Sonetos lujuriosos. No es muy corriente encontrar voces tan singulares como las de este italiano, no ya en su época, sino incluso en la actualidad.

La crítica de la sociedad en la que se ve obligado a vivir (y con la que se dedicó a jugar en vida mediante urdimbres, trapisondas y enredos que le brindarían un respeto que por su origen humilde no hubiera conseguido jamás) no es muy diferente de la que podemos encontrar en los distintos Lazarillos o en La Celestina.

Entre 1740 y 1790 la pornografía estuvo directamente relacionada con la política; más adelante comenzó a perder estas características para loar más específicamente la gratificación sexual. Y, aunque diferentes historias de la Literatura escamotean datos sobre las obras más parafílicas de los autores canónicos, nosotros seguimos sonriendo ante intentonas tan castizas como la de Los borbones en pelota, de los hermanos Bécquer.

 

Gonzalo Escarpa

 

Ilustración: Valeriano Domínguez Bécquer

LECTURAS RECOMENDADAS

– BÉCQUER, Valeriano y BÉCQUER, Gustavo Adolfo: SEM. Los Borbones en pelota. El Museo Universal. Madrid, 1991.
– ARETINO, Pietro: Sonetos lujuriosos. Visor. Madrid, 2007.

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¿Artista o creador?

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El poeta que, animado por una concentración condensada, tira del hilo de una palabra percibida de súbito, de un fragmento de vida emborronado, de una sorpresa, de un extrañamiento (de vida o de lenguaje, de lenguaje y de vida); el poeta que, arriesgando su integridad neutral, hace suyo ese fragmento, esa palabra, y los sorbe, los silba, los intuye, los convierte en su obsesión, en su problema, en su materia; el poeta que, lejos del alarde, nos lo cuenta: comparte su vivencia, y hace uso para ello de un arsenal insólito de recursos lingüísticos; el poeta que sabe, porque ya lo ha probado, como Ángel Guinda, que escribir es cribar; el que ha reconocido que escribir es mentira, que lo individual pasa de largo, que el universo entero le escucha cuando juega a ser más verosímil que real: ése poeta nos gusta.

El poeta creador, pero no artista. Hay autores que saben -desde el principio hasta el final de ese proceso que les lleva a inventar, a mudar las palabras del espacio de lo que no existe al espacio de lo que ya está aquí, entre nosotros-, hay autores que saben perfectamente lo que hacen, y cuándo, y para qué. Esos son los artistas. Otros autores desconocen a la perfección qué va a pasar, qué les espera al final de la idea, qué hay más allá de lo que no probaron, cuál será el resultado de su juego, de su laboratorio, de su deriva viva. Estos son los creadores.

 

Gonzalo Escarpa

Ilustración: Grandville

 

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