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Posts Tagged ‘Borges’

AnoukKruithof (2)

El concepto “más grande, mejor” que desdeñaba Mark Renton en Trainspotting (Elige un televisor grande que te cagas) ha hecho fortuna. Y no sólo teles, también coches, casas, ciudades y órganos sexuales. Todo debe ser grande; hasta los libros. Por eso, parece que ahora se lee “a peso”: me he leído una novela de 700 páginas…de 800…¡hasta de 1.200!

También Borges rechazaba un mundo sobredimensionado: “Desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”. (Prólogo de Ficciones, 1944)

Aprendamos a ser breves, a preferir las cosas pequeñas: lo bueno, si breve, dos veces bueno, como sabía Gracián. No es difícil y, además, se corre menos riesgo de equivocación. Empecemos por borrar los floripondios, las redundancias, busquemos la simpleza en las líneas, como en la arquitectura, sí. Que no imperen las frases cortas, sino las sencillas. Nada menos literario que lo que pretende ser literario. Y del mismo modo, nada menos convincente que la retórica retorcida de los discursos inverosímiles de nuestros políticos.

Es cuando nos hablan claro, cuando escriben concisa y sencillamente, cuando empezamos a comprender. La brevedad es condición de la claridad y ambas exigencias de la convicción.

Más verdades populares: uno vale más por lo que calla que por lo que dice. ¿Vale un escritor más por lo que borra que por lo que deja escrito?

Ester Berdor

Imagen: Anouk Kruithof

Lectura recomendada: Jorge Luis Borges, Ficciones.

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Ya me gustaría que la pregunta de hoy fuera mía, pero es de Jules Renard.

La recordé leyendo la última novela de Luis Landero, Retrato de un hombre inmaduro, cuando dice:

Mi voz era serena y mi dicción muy castellana. No sé, me expresaba con tanto esmero que notaba cómo el habla se iba manchando de escritura.

La historia de la literatura podría ser también la de las elásticas distancias entre el lenguaje que se dice y el que se escribe, ya que comparten tantos territorios: ambos narran, los dos informan y organizan.

A las buenas preguntas enseguida les salen un montón de hijuelos: ¿son o no son lo mismo nuestras historias y las de las novelas y los cuentos que leemos?

En el magnifico libro Las Semanas en el Jardín decía Rafael Sánchez Ferlosio:

Hay que advertir, en este punto, que el sistema gramatical de la narración -sistema mucho más cuajado y especializado de cuanto a primera vista pudiera parecer- no es, en modo alguno, y cualesquiera que puedan ser su origen y consagración, patrimonio exclusivo de los literatos, sino que pertenece enteramente  a los dipositivos funcionales de la lengua común: a todo hablante le es dado ponerse en la singular actitud del narrador, de manera que acierte sin vacilación alguna con los mecanismos gramaticales específicos que le corresponden -otra cosa será que, además de esto, tenga el don de usarlos con gracia y el arte que no a todos son concedidos por igual en este mundo-.

P.D. Borges quería quitarle importancia a Ramón Gómez de la Serna diciendo que sólo le había puesto el nombre a las greguerías, que inventarlas las había inventado Jules Renard.

Marta Sanuy

Imagen de Atsuko Arai

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