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Posts Tagged ‘Narrador’

Me contaba en Ammán Armas Marcelo, opíparo, la reflexión que hacía ya no sé qué escritor sobre el intríngulis del hecho literario.

La narrativa ha de contar, ineludiblemente, con elementos propios, sustanciales, constitutivos de su poder de persuasión. Debía ser el autor de esta idea del siglo XIX, pues para él la materia narrativa estaba hecha de religión, aristocracia, sexo e incógnita. Con estas herramientas, se decía, el éxito es seguro. Nada más fácil, pues, como demostró luego aplicando todas las reglas a la minificción:

“-¡Oh, Dios mío! –dijo la condesa-. Estoy embarazada y no sé de quién”.

Gonzalo Escarpa

Imagen: El café o la cupletista y los chulos. Grabado de Ricardo Baroja


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Es el título del primer trabajo impreso por Nikolai Leskov, un autor no tan conocido como sus coetáneos Dostoyevski, Gógol o Tolstoi, que fue profundamente admirado por Gorki y a quien Chejov consideraba un maestro.

Walter Benjamin, en su ensayo “El narrador”, convierte a Nikolai Leskov en el paradigma de éste, entre otras razones porque el ruso pensaba que la literatura no era un arte liberal. Gran admirador de Heródoto, se consideraba artesano, como él, y escribía en consecuencia. El narrador, se sostiene en este ensayo, está a punto de desaparecer porque está desapareciendo el valor de la experiencia,  que es la que lo nutre. Después de la guerra mundial Benjamin exclama:

¿No se advirtió que la gente volvía enmudecida del campo de batalla? No más rica sino más pobre en experiencia comunicable.

El proceso de desaparición del narrador ha sido lento: han hecho falta muchos siglos para que fuera relevado por el novelista, en gran medida su contrario:

Destaca la novela frente a las demás formas de literatura en prosa -fábula, leyenda y novela corta, incluso- en no proceder de la tradición oral ni integrarse en ella. Pero sobre todo destaca frente al narrar. El narrador toma lo que narra de la experiencia: de la suya propia o de la referida. Y la convierte a su vez en experiencia de aquellos que escuchan su historia. El novelista se ha segregado. La cámara de nacimiento de la novela es el individuo en su soledad, que ya no puede expresarse de manera ejemplar sobre sus aspiraciones (…). Escribir una novela es llevar al ápice lo inconmensurable de la representación de la vida humana.

Pero el narrador ha sido desplazado por otros enemigos, sobre todo por la prensa, que nos instruye sobre las novedades del orbe en lugar de contárnoslas y lograr emocionarnos:

Y sin embargo somos pobres en historias dignas de nota. Esto se debe a que ya no nos alcanza ningún suceso que no se imponga con explicaciones. En otras palabras: ya casi nada de lo que acontece redunda en beneficio de la narración, y casi todo en beneficio de la información. Y es que ya la mitad del arte de narrar estriba en mantener una historia libre de explicaciones al paso que se relata.

Dan ganas de copiar muchos más párrafos de este libro, que además tiene efectos secundarios; abre el apetito de leer a Leskov, quien, después de ese estupendo título que le he robado, escribió cuentos sobre oficios, sobre el alcoholismo, sobre la clase obrera y también sátiras sobre reyes y relaciones internacionales. Lo que fue viendo, contó.

Marta Sanuy

Lecturas relacionadas

Walter Benjamin. El narrador. Ediciones Metales Pesados.

Nikolai Leskov:

Lady Macbeth de Mtsensk. Traducción de Silvia Serra y Augusto Vidal. Madrid: Ediciones Internacionales Universitarias.

Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos. Traducción de Fernando Otero Macías. Barcelona: Alba.

La pulga de acero. Traducción de Sara Gutiérrez. Madrid: Impedimenta.

El pavo real. Traducción de Jorge Segovia y Violetta Beck. Vigo: Maldoror.

El peregrino encantado. Madrid: Alba, 2009.

Enlaces

La tormenta en el vaso: Reseña de La pulga de Acero
http://latormentaenunvaso.blogspot.com/2008/02/la-pulga-de-acero-nikoli-leskov.html

Editorial Impedimenta
http://www.impedimenta.es/ficha_pulga_acero.htm

Imagen: Nikolai Leskov, retrato de Walentin Serow, 1894.

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Que su lector no lo crea. Porque el trabajo de un narrador es, precisamente, interrumpir la incredulidad del lector:

Si el espectador o el lector recuperan su incredulidad antes del final de la obra, ésta ha fracasado.

Dice el erudito Bioy Casares recordando a Colerigde.

A la ficción se le exige mayor coherencia o verosimilitud que a la realidad. Los mundos posibles, para ser creíbles, tienen que estar temporal y espacialmente ordenados; la ficción es, antes que cualquier otra cosa, reorganización.

El narrador tiene la función notarial, autentificadora de los actos del habla; lo que dicen sus personajes puede ser erróneo o directamente falso, pero el escritor y su representante en el texto, el narrador, no pueden permitir que el lector los cuestione. Con la literatura somos más exigentes que con la vida real, queremos más coherencia o bregamos de otra manera con lo improbable.

“Lo imposible verosímil es preferible a lo posible pero no convincente”

Dijo Aristóteles.

Para U. Eco el juego de la ficción exige del Lector-Modelo que no se plantee dudas sobre la verdad o falsedad de lo que el narrador le cuenta: en caso contrario, el mecanismo de la interpretación se bloquea y la vivencia de la ficción no llega producirse.

Fue Kant quien dijo que “hacer como si” era una condición necesaria para entender. Luego Paul Ricoeur retoma la idea y la convierte en el centro de sus teorías :

El mundo del texto no es un dato empírico, sino que, en cuanto producto de la imaginación se inscribe en el ámbito de lo posible; se trata de un mundo regido por la lógica del “como si”.

Con el hagamos como si, una propuesta de lógica interna, el narrador construye los puentes entre los universos de ficción y los lectores. Luego la orilla del mundo representado, del mundo posible, se aleja o acerca de la del mundo real, pero ése es otro tema, y es que desde esta pregunta se pueden disparar otras y en muchas direcciones:

¿La realidad es también una construcción mental?

¿Por qué los seres humanos están necesitados de ficciones aun sabiendo que son pura simulación?

¿Cómo se influyen el mundo real y los mundos posibles?

Marta Sanuy

Lecturas recomendadas:

– Bioy Casares Bioy Casares a la hora de escribir, Editorial Tusquets.

-Paul Ricoeur Tiempo y narración, Edit Cristiandad

-Umberto Eco, Tratado de Semiótica General, Lumen.


Imagen: William Kentridge

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